
Los gobiernos de Madrid y Navarra siguen acelerando la construcción del Tren de Alta Velocidad. Una infraestructura ferroviaria que nos muestra la ligazón de los gobiernos de UPN y de los del Cambio con los intereses de las élites económicas y empresariales. El TAV disuelve las diferencias y los matices. Basta ver como la Plataforma Navarra pro-TAV aplaude a quienes promueven sus intereses gracias a los presupuestos para el TAV aprobados en Madrid por el bloque progresista.
El último capítulo de esta obra lo acabamos de conocer con la presentación por parte del Ministerio de Transportes del “Estudio Informativo del Proyecto de Corredor Ferroviario Cantábrico-Mediterráneo. Tramo: Pamplona-Alsasua”. Se trata de un recorrido de 40 km, que afectaría a Olazti, Altsasu, Urdiain, Iturmendi, Bakaiku, Etxarri Aranatz, Arbizu, Lakuntza, Arruazu, Uharte Arakil, Irañeta, Arakil e Iza/Itza. No podemos olvidar que este documento viene precedido por el que se publicó en 2023, y cuyo objeto de estudio era el tramo de 22 km de longitud entre Campanas y Zuasti, a través de los términos municipales de Tiebas-Muruarte de Reta, Beriáin, Galar, Cizur, Pamplona-Iruña, Barañáin, Zizur Mayor-Zizur Nagusia, Cendea de Olza e Iza.
A falta de un análisis más profundo del proyecto presentado, podemos realizar algunas consideraciones previas. En primer lugar, una constatación. En Navarra nos mantenemos en el marco de la imposición. No ha habido ni hay intención de debatir sobre el modelo de tren que necesitamos. Simplemente, las alternativas más sostenibles, más económicas y más eficaces territorialmente se han descartado. El modelo antieconómico, antiecológico y elitista que representa el TAV se impone y punto. Hay que volver a recordarlo. Desde su construcción, el tren convencional de Navarra, de vía única, se encuentra preparado para duplicar la vía en la práctica totalidad de su trazado sin necesidad de grandes obras. Esta sería la forma más adecuada y sostenible de mejorarlo, para convertirlo en un verdadero Tren de Altas Prestaciones.
Desde 2011 se han invertido más de 400 millones de euros en el TAV. Los dos últimos tramos, entre Tiebas y Alsasua, de ser ejecutados, parten con un presupuesto inicial de 1.500 millones de euros. Y ya podemos imaginar qué cantidades astronómicas podrán alcanzar. Belate, Canal de Navarra, recrecimiento de Yesa,… son ejemplos de lo que sucede con la obra pública en Navarra y cómo se controla desde las administraciones. El despilfarro económico de estos últimos 24 años de TAV se ha acompañado con el deterioro, cuando no el abandono, de los servicios ferroviarios diarios: apeaderos cerrados, averías continuas, falta de inversión en mantenimiento, malestar entre personas usuarias, … Y todo ello con su correspondiente coste social, en especial, para quienes viven en localidades medias y pequeñas, que ven negado su derecho a un transporte eficiente y no contaminante. Una enmienda a la totalidad que deja en papel mojado gran parte del discurso contra la despoblación.
El estudio informativo nos muestra un tramo inicial común de 13 km totalmente nuevo entre Iza y Arakil. Plantea dos alternativas de 20 km aproximadamente, la Norte y la Sur, entre Arakil e Iturmendi a ambos lados de la autovía. Y, por último, un tramo común final de 7 km entre Altsasu y Olazti. En cualquiera de las alternativas, el aprovechamiento del corredor actual es exiguo: oscilaría de manera generosa entre un 40% y un 10% según la alternativa. Además, no se puede decir que aprovechar en parte el trazado actual, poniendo a su lado una nueva plataforma para un TAV de dos vías, pueda ser considerado como una actuación de bajo impacto ambiental. Es evidente que se descarta la mejora y el aprovechamiento máximo de la infraestructura actual.
Por otro lado, un repaso somero de los impactos de la nueva infraestructura ferroviaria que se anuncia entre Iruña y Altsasu resultan muy preocupantes. La Cendea de Olza queda brutalmente fragmentada con la nueva plataforma. Desaparecen zonas de cultivo de alta productividad en la Cuenca de Pamplona. Aumenta la artificialización del terreno: se pretenden ocupar y expropiar más de dos millones de metros cuadrados. Los pueblos más afectados serían Iza (más de 300.000 m2), Arakil (alrededor de 600.000 m2), Uharte Arakil (por encima de los 200.000 m2) y Etxarri Aranatz (por encima de los 230.000 m2). A su paso, prados, pastizales, frondosas, huertas, quedarán sepultados bajo el cemento. Por último, el TAV supondrá una nueva amenaza para la biodiversidad afectando a espacios de la Red Natura 2000 como las ZEC “Sierra de Aralar” y “Urbasa y Andía”, robledales de gran valor…
Por último, el nuevo trazado vuelve a dejar en el aire la conexión con la Y vasca. Aunque una lectura rápida del estudio deja traslucir que sus autores parecen decantarse por Gasteiz, dejan abierto el folletín al juego de los negocios y negociaciones entre bambalinas tan queridas por los partidos políticos.
Hay que volver a repetirlo. El Tren de Alta Velocidad en Navarra es una gran estafa. Una estafa social y económica. Apuesta por el cemento pagado con dinero público, mientras los servicios públicos se degradan. Una estafa medioambiental por la que se vende el TAV como un medio de transporte sostenible, mientras destruye cultivos y paisajes, aumenta el gasto energético y supone un elemento agresivamente contaminador con fuertes emisiones de gases difícilmente compensables. Y finalmente, una estafa política que, para llegar media hora antes a Madrid, se carga el Tren Público y Social y su mejora, en beneficio de los poderes económicos de siempre.
Desde la Fundación Sustrai Erakuntza hacemos un llamamiento a la respuesta social y jurídica frente a este nuevo atropello, y a organizar una recogida masiva de alegaciones populares contra el proyecto. Hay que parar este sinsentido. El Tren Social es la alternativa, el TAV no.
