
Este sábado, 28 de marzo, tuvo lugar una charla para informar y explicar desde la Fundación Sustrai Erakuntza en Murillo El Cuende, sobre qué es la biometanización y los proyectos a gran escala que se quieren llevar a cabo en Rada y Mélida. La organización corrió a cargo de vecinas y vecinos de Murillo El Cuende que han constituido la plataforma Stop Biometanización Murillete.
Asistieron a la misma más de 60 personas a la charla, principalmente vecinas y vecinos de las localidades de la zona, y que pertenecen a las plataformas de Rada y Mélida.
Aparte de la charla, se presentó el manifiesto que va más abajo, de la plataforma local de Murillete, recogiendo la firma y apoyo por parte de las personas asistentes:12 vecinas y vecinos de Murillo El Cuende, 16 de Rada, 12 de Mélida y algunas personas más de otras localidades.
En coordinación y apoyo mutuo con otras plataformas de la zona y el resto de Navarra se comprometen desde Murillo El Cuende a fortalecer la oposición vecinal a los proyectos de macroplantas de biogás en Navarra. A continuación el manifiesto presentado:
Los vecinos y vecinas de Murillo el Cuende manifestamos nuestra oposición a los megaproyectos de biogás que se quieren llevar a cabo en nuestro municipio por las siguientes razones:
1. Profundiza en un modelo intensivo contrario a la soberanía alimentaria
Los megaproyectos de biogás están estrechamente vinculados con las macrogranjas, que priorizan la producción a gran escala frente a las necesidades del territorio. Murillo el Cuende es ya el quinto municipio de Navarra en número de cerdos, con 45,182 cabezas según el censo de 2025; tan solo la granja que tenemos en el pueblo tiene 7,167 cerdos. Esta producción no responde a necesidades locales ni siquiera de Navarra, sino a intereses industriales orientados al mercado europeo. La instalación de una macroplanta de biogás no solo consolida este modelo, sino que lo intensifica, ya que requiere grandes volúmenes constantes de residuos, incentivando el mantenimiento e incluso la expansión de la ganadería industrial en nuestro municipio. En consecuencia, se refuerza una dependencia de modelos intensivos que degradan el entorno y empeoran la calidad de vida de la población local.
2. Riesgos graves para el medio ambiente y la salud
Los digestatos generados por estas plantas se esparcen habitualmente en zonas cercanas y poco pobladas para abaratar costes. Lejos de actuar como fertilizantes, estos volúmenes tan grandes se convierten en un foco de contaminación que afecta a ríos, suelos y aguas subterráneas, como ya ha sucedido en Villafranca con la planta de biogás de HTN (Caparroso).
Además, no existen garantías de que los estiércoles no se mezclen con otros residuos más peligrosos, incluidos contaminantes como metales pesados, tal y como ya ha ocurrido en diversas instalaciones como la de Biomendi, en Mendigorria.
En nuestro pueblo, el río es un espacio de vida y ocio. Queremos seguir utilizándolo de forma segura, sin que se degrade hasta el punto de tener que sustituirlo por instalaciones artificiales y de pago, como ha ocurrido en los pueblos de alrededor.
3. Tiene consecuencias para el tráfico y el estado de las carreteras
Las plantas de biogás requieren grandes cantidades de estiércoles y residuos, que a menudo se transportan desde largas distancias. La propia empresa prevé alrededor de 30 viajes diarios de ida y vuelta para abastecer una planta. Además, hay que desprenderse de los digestatos, prácticamente la misma cantidad que los materiales de entrada. Se trata de vehículos de gran tonelaje que, a su paso, generan problemas de tráfico, deterioran las carreteras y provocan malos olores en el entorno. Se presentan como proyectos de generación de energía, pero resultan energéticamente ineficientes. Al igual que las macrogranjas, depende de un elevado consumo de combustible para el transporte a grandes distancias. Por lo que, lejos de resolver la crisis energética que enfrentamos, la acentúan.
4. Nuestros pueblos no son zonas de sacrificio
Este tipo de proyectos se instalan en entornos rurales donde se asumen impactos que no se repartirían de igual forma en otros territorios. Rechazamos que se utilice nuestro pueblo como lugar donde concentrar actividades contaminantes en beneficio de intereses externos.
5. Beneficios para unos pocos y costes para el pueblo
Los beneficios económicos recaen en las empresas promotoras y en los propietarios de macrogranjas, mientras que el conjunto de la población asume los impactos: contaminación, malos olores, pérdida de calidad de vida y deterioro del entorno. Los ingresos que puedan percibir los ayuntamientos, de ninguna manera, compensan los impactos negativos que estos proyectos generan en el territorio.

