
Hace 39 años, el 12 de marzo de 1983, Nafarroa, con el resto de Hego Euskal Herria, se posicionó contra la OTAN: la organización militar más potente del planeta bajo el mando de los Estados Unidos. Una enorme máquina de guerra diseñada tanto para el control y dominio de los pueblos y las clases populares, como para garantizar el acaparamiento de materias primas (petróleo, gas, uranio, cobre, coltán, litio, cobalto, titanio, …). Y todo ello para mantener el “estilo de vida occidental” consumista y despilfarrador, basado en la superexplotación de personas, pueblos y nichos ecológicos por parte del poder capitalista.
Estamos viviendo una multicrisis global ecológica, política, económica, de recursos naturales… Crisis que se encadenan y amplifican unas en otras. Y que hunden sus raíces en la búsqueda del beneficio privado que promueve el crecimiento perpetuo para mantener ese estilo de vida. Crecimiento que no es posible en un planeta finito y que ya ha sobrepasado 7 de los 9 límites planetarios. Sobrepasamiento provocado por el consumismo que impulsa este sistema capitalista.
En este contexto, la OTAN, al servicio de los Estados y bloques económicos mundiales cuestionados en su hegemonía, representa una amenaza aún mayor: autoritarismo, aumento de los gastos militares, control migratorio, guerra y muerte por recursos y control de los territorios. No sólo eso. La OTAN es la organización más peligrosa de la Tierra. Una máquina de matar la vida con unos presupuestos militares de sus países miembros que producen 233 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año. Una máquina que seguirá matando por mantener su poder global, aunque utilice el discurso verde con su compromiso cínico por lograr la neutralidad de carbono para el 2050 incorporando tecnologías de bajas emisiones y renovables.
Y todo ello tiene su reflejo en Navarra. No es casualidad que las fuerzas políticas que nos mantienen en la OTAN son las mismas que legitiman con su complicidad la actividad militar en las Bardenas (Reserva de la Biosfera y Parque Natural) y en el aeródromo de Ablitas, las que apoyan al tejido empresarial que directa o indirectamente trabaja para la industria de la guerra, las que mantienen las centrales térmicas de Castejón y los macroproyectos renovables en manos de las grandes corporaciones eléctricas, las que promueven proyectos mineros multinacionales en Mina Muga y Erdiz, o macroinfraestructuras destructoras del territorio como es el Tren de Alta Velocidad.
Nos encontramos en tiempos duros: el deterioro de la vida de las clases populares, así como de la vida en el planeta tal y como la conocemos se está acelerando. Tenemos que ser capaces de convertir las movilizaciones puntuales contra la OTAN, el Tren de Alta Velocidad, huelga por las condiciones económicas y sociales de miseria, la imposición corporativa de macroproyectos, … en un movimiento coordinado y sostenido en el tiempo. Promover una confluencia de fuerzas y dinámicas para hacer frente a la crisis ecológica y social provocada por el capitalismo depredador y sostenida por los gobiernos y su entramado institucional.
La Fundación Sustrai anima a participar en las movilizaciones que se plantean en los próximos días. Movilizaciones que deben permitirnos avanzar en la lucha para lograr la desmercantilización de los bienes naturales y la energía, en la recuperación de todo lo privatizado para su gestión y cuidado comunal, en el desarrollo racional de la sociedad, ajustado a los límites impuestos por la naturaleza que cubra realmente las necesidades básicas de todas las personas y en la eliminación de consumos superfluos para reducir los impactos que generamos.