
- La Fundación Sustrai cuestiona los datos aportados por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente sobre residuos agroganaderos
- El despliegue de plantas de biometanización exige una planificación con datos ajustados a la realidad. Su sobredimensionamiento abre las puertas a la especulación.
En Navarra existen actualmente 4 plantas de biometanización privadas que utilizan residuos agrícolas y ganaderos como materias primas. Precisan para ello 450.160 toneladas al año de estos residuos. En proyecto hay otras 15 plantas, que si se pusieran todas en marcha, necesitarían un total de 1.370.546 toneladas de residuos de estos tipos anuales. En total, la cantidad necesaria para todas ellas ascendería a 1.820.706 tn/año. Estamos hablando de una gran cantidad de residuos que nos obliga a conocer si Navarra podría generarlos actualmente o, en su caso, si estos deberían ser importados de otras comunidades para poder abastecer a todos los proyectos previstos.
No se trata de una cuestión baladí. Las diferentes plataformas populares que han surgido en distintas zonas de Navarra afectadas por estos grandes y contaminantes proyectos han tratado de dilucidar la cuestión a nivel local. Así, en Arroniz, Sesma-Lodosa, Viana, Los Arcos, Cintruenigo, la zona de Rada y Artajona, las plataformas se han ”arremangado” para intentar calcular la cantidad de residuos que se generan en sus zonas de influencia.
Y esta misma cuestión se la planteó el grupo parlamentario de Contigo Navarra – Zurekin Nafarroa al Gobierno para conocer la cantidad de residuos en toda Navarra. Recientemente, desde el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente recibieron la siguiente respuesta: según los datos de 2024 se producirían “10,9 millones de toneladas anuales” de residuos ganaderos y “205.225 toneladas anuales” de residuos del sector agroalimentario.
Para obtener estos resultados el Departamento en su respuesta señala haber utilizado los datos del Censo Ganadero de 2024. Junto a ello, el ratio de generación de deyecciones para cada tipo de animal que aparece en la Orden Foral 147E/2020 por la que se designan las Zonas Vulnerables a la contaminación por nitratos, para el caso de los estiércoles. Y para los residuos agropecuarios las estadísticas recogidas en el registro de las entradas en centros gestores de residuos de Navarra.
Con gran alarma por la enorme cantidad de residuos ganaderos reconocida por el Departamento, la Fundación Sustrai Erakuntza ha considerado muy importante su verificación. Por ello, ha realizado los mismos cálculos, utilizando las mismas fuentes de información, poniendo especial énfasis en la producción de estiércoles ganaderos, al considerar que la de residuos agropecuarios podría estar bastante ajustada a la realidad.
De este modo, revisando y realizando los mismos cálculos según los criterios establecidos, la cantidad total de estiércoles y purines que se produjeron en Navarra en 2024 rondaría las 3.000.000 toneladas. Una cantidad muy alejada de las casi 11.000.000 toneladas que desde el Gobierno de Navarra se informa. A nuestro entender, este cálculo resulta mucho más realista, dado que en Cataluña, una comunidad que multiplica por más de 6 la cabaña ganadera que tiene Navarra, se producen del orden de 17.000.000 toneladas anuales.
Todos estos datos y los cálculos detallados que hemos efectuado para llegar a esta conclusión se pueden analizar en el informe que aquí presentamos: “Purines, estiércoles y residuos agroalimentarios generados en Navarra”.
Pero para que el análisis tenga la carga de la verosimilitud, no podemos conformarnos con la declaración de unas cifras en bruto. Resulta imposible que todas las deyecciones animales que se producen en Navarra, y que son las que se estarían contabilizando con los datos del censo ganadero, puedan ser recogidas y llevadas a las plantas de biometanización. Así, sería necesario eliminar del cálculo todas las deyecciones que produce la ganadería extensiva, que por su propia naturaleza se producen de manera dispersa en el campo y no es posible su recogida. Así mismo, también es necesario descontar la contribución de pequeñas granjas, que bien por el volumen escaso de residuos que generan, bien por su localización lejana a las plantas de biometanización y/o por que ya utilizan sus residuos para otras actividades, no resultaría rentable para las plantas de biometanización industriales.
Al mismo tiempo, no se pueden ignorar las recomendaciones del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, plasmadas en el estudio “EL SECTOR DEL BIOGÁS AGROINDUSTRIAL EN ESPAÑA” realizado en la Mesa del Biogás en 2010. Este informe realiza un análisis detallado de las materias primas que este tipo de plantas pueden utilizar, y establece las recomendaciones adecuadas para minusvalorar los residuos que podrán ser efectivamente utilizados para este tipo de actividades.
De este modo, y siguiendo los criterios arriba señalados, la cantidad real de residuos ganaderos que se podrían utilizar al año en Navarra sería del orden de 500.000 toneladas. Si a ello le añadimos los residuos agroalimentarios ya citados, el total llegaría a un total de unas 700.000 toneladas de residuos utilizables por este tipo de plantas en Navarra. Ello contrasta claramente con las 1.800.000 toneladas que suman las necesidades de las plantas existentes y proyectadas, como hemos visto. Y sobre todo, contrasta de manera brutal con la cifra ofrecida por el Gobierno de Navarra que las hace aumentar hasta las 11.105.225 toneladas al año, como ya hemos dicho. Unos cálculos inexplicables, y sobredimensionados, dado que utilizando los mismos criterios de cálculo que el propio Gobierno dice haber seguido, se nos hace imposible alcanzar ni siquiera la tercera parte.
Finalmente, los datos que aportamos deberían servir para cuestionar radicalmente que las plantas de biometanización que se proyectan en Navarra obedecen a la necesidad de gestionar adecuadamente los residuos de nuestra comunidad. Nada más lejos de la realidad. Se trata de un movimiento especulativo de empresas, que quieren aprovecharse de las ayudas económicas que ofrecen los gobiernos, para hacer un pingüe negocio, sin atender a las necesidades de la agricultura y la ganadería local. Porque detrás de este tipo de proyectos se esconde el aumento de la contaminación de nuestras mejores tierras agrícolas, utilizando residuos no agroganaderos, así como las molestias a la población que vive en sus cercanías, como la Fundación Sustrai Erakuntza ha denunciado en múltiples ocasiones.
Informe completo: