
Después de la sesión parlamentaria en la que hemos participado esta mañana desde la Coordinación de las plataformas Stop Biogás de Navarra y la Fundación Sustrai Erakuntza, queremos comunicar lo siguiente:
- Ha quedado claro por parte de todos los grupos parlamentarios, todos, que la falsa moratoria aprobada a finales de octubre del año pasado, no ha servido para solucionar de verdad el problema del modelo de biogás en Navarra que se quiere imponer por parte de intereses privados. Todos han reconocido que hace falta una planificación y un debate para desarrollar un modelo de biogás realmente vinculado a las necesidades del sector primario y el mundo rural en general.
- Esperamos que la documentación facilitada en papel con tres informes sobre la biometanización en Navarra, sirva a todas las parlamentarias y parlamentarios, no solamente a los miembros de la comisión en la que hemos estado, y en especial a los miembros de los partidos que aprobaron la falsa moratoria el año pasado, y al gobierno de Navarra también (que ya tienen tales documentos), a que resuelvan de la forma más racional posible y necesaria, la problemática del biogás en Navarra con la aprobación de una moratoria real de dos años para todos los proyectos, incluidos especialmente los de Sesma y Arróniz. Estos últimos han sido paralizados provisionalmente gracias a la movilización popular sostenida, informada y organizada por los vecinos y vecinas que en torno a las plataformas llevan desarrollando desde hace muchos meses, que han demostrado las carencias de dichos proyectos e incluso las mentiras para recibir las AAI correspondientes.
- Creemos importante que el parlamento de Navarra rectifique lo aprobado en octubre y resuelvan este mismo mes de junio, con la aprobación de una moratoria total y real para la tramitación de posibles proyectos de plantas de biometanización que han aparecido o puedan aparecer en nuestros pueblos.
- No es cuestión de ponerse medallas ni ganar relatos es cuestión de hacer las cosas bien: con información, debate, planificación democrática y toma de decisiones entre todas las partes implicadas, especialmente el sector primario y las vecinas y vecinos directamente implicados y eso, requiere tiempo. Las prisas como se ha visto aquí tampoco son buenas.
Finamente queremos mostrar nuestra crítica por el método y los tiempos que se establecen las intervenciones de las personas comparecientes en la comisión, más aún con una presidencia de comisión que ha estado más pendiente del segundero del tiempo de las intervenciones y de cortar de forma tosca y sin razón la última intervención de nuestra portavoz, que de facilitar las explicaciones y debate necesarios. Estas situaciones dicen muy poco en favor de la supuesta participación de representantes populares en las comisiones parlamentarias, favoreciendo el desapego de la ciudadanía de las instituciones.
COORDINADORA PLATAFORMAS STOP BIOGAS NAVARRA y FUNDACION SUSTRAI ERAKUNTZA

Texto leído por las plataformas en la comparecencia
INTERVENCIÓN EN COMISIÓN PARLAMENTARIA SOBRE BIOGAS: PROPUESTAS PARA UN USO RACIONAL, AGROECOLÓGICO Y SOSTENIBLE EN NAVARRA
Pamplona-Iruñea, 2 de junio de 2026.
Egun on denoik, buen día a todas las personas asistentes a esta comisión
El pasado 10 de mayo, más de 1.500 personas reclamaron una moratoria de dos años en las plantas de biometanización. La movilización vino precedida con la presentación de más de 15.000 alegaciones contra proyectos de biogas en Navarra. La moratoria reivindicada debe servir para corregir el rumbo llevado hasta la fecha, caracterizado por la expansión irracional de estas plantas. Es necesario disponer de un diagnóstico contrastado de las necesidades de los sectores y los territorios afectados, que posibilite una planificación democrática que garantice la protección de acuíferos y suelos frente a la contaminación, compatible con una agricultura y ganadería de calidad y sostenibles. Han pasado semanas y el Gobierno de Navarra aún no se ha posicionado públicamente.
En la actualidad, las plantas de biometanización en proyecto se encuentran bajo una moratoria descafeinada. Esta no está sirviendo para propiciar un debate sereno y ordenado sobre los criterios que deberían regir su aprobación. Más bien ocurre lo contrario. Así, nada se sabe del informe interdepartamental que debía recoger el diagnóstico sobre el conjunto de los proyectos, sus diversos impactos, así como las recomendaciones para garantizar una planificación equilibrada y sostenible. Tan solo hemos conocido el programa que el Departamento de Medio Ambiente y Desarrollo Rural ha presentado a consultas públicas en relación a las actuaciones a llevar en las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos. Teóricamente, tras su aprobación, se levantaría la moratoria para tramitar las solicitudes de instalación de plantas. Y volveríamos a la casilla de salida.
La contaminación por nitratos en Navarra es un gravísimo problema. Y la instalación de macroplantas de biogás tiende a agravarlo. Una muestra de la magnitud del problema es que, desde el pasado verano, Navarra cuenta con 12 zonas vulnerables que abarcan 247.955 hectáreas de terreno afectado, cuando antes sólo tenía 4 zonas con 99.259 hectáreas. Ello implica un riesgo creciente de contaminación de suelos y acuíferos muy difíciles de recuperar. En consecuencia, el Gobierno de Navarra debería implementar medidas excepcionales para contener la extensión de las zonas contaminadas por nitratos. Desgraciadamente, nuestro análisis del borrador del programa de actuaciones para estas zonas adolece de múltiples carencias.
El origen de la contaminación radica en el manejo de los suelos agrícolas y acuíferos. La extensión de la agricultura y la ganadería industrial convierte las superficies agrícolas en receptoras de grandes cantidades de químicos de síntesis (fertilizantes, pesticidas, herbicidas, etc.). y de ingentes cantidades de residuos orgánicos provenientes de macrogranjas. Si a ello unimos la actividad de las plantas de biometanización, que mezclan residuos tanto agroganaderos como industriales, y que luego se vierten en los campos de cultivo como fertilizante del que no se conoce su composición y que puede contener contaminantes del suelo como los metales pesados, el desaguisado está servido.
Es necesario entender que la biometanización apenas modifica la cantidad y la composición de los residuos que utiliza como materia prima. En el proceso, los elementos fertilizantes se mantienen casi en la misma cantidad. Pero, al tratarse de grandes plantas, la cantidad de residuos que necesitan depositar en los campos agrícolas es enorme. Para respetar las dosis de fertilizantes y no contaminar, los residuos finales, previamente bien tratados, deben repartirse en una gran superficie de terreno agrícola. Esto supone traslado a largas distancias, gran consumo de combustible fósil y muchas horas de trabajo, por lo que resulta caro. Ello provoca adoptar la vía más fácil: verter en las zonas más cercanas, con dosis que superan lo adecuado y que aumentan la contaminación por nitratos, y por otros compuestos.
Si se quiere contener eficazmente la contaminación por nitratos, se impone poner freno a todas aquellas actividades industriales que utilizan ingentes cantidades de fertilizantes, pesticidas y residuos orgánicos. El programa de actuaciones en las zonas vulnerables debería, por tanto, suspender la creación de nuevas explotaciones agroganaderas de carácter industrial, así como las ampliaciones de las ya existentes. Del mismo modo, no debería permitirse la implantación de plantas de biogás no ligadas a explotaciones agroganaderas, acercando la producción y el aprovechamiento de los residuos al máximo. Al menos, hasta que se revierta la grave situación de contaminación por nitratos en las zonas vulnerables.
Por otra parte, ante la persistencia de prácticas agrícolas industriales y no ecológicas, en estas zonas se deberían reducir las dosis de fertilizantes permitidas. Estas dosis se han mantenido prácticamente invariables durante los últimos veinte años, periodo en el que la extensión de las zonas contaminadas se ha cuadruplicado. Es hora, por tanto, de reducirlas. Para ello, es necesario y urgente promover y facilitar con apoyo público intenso y constante la transición hacia una agricultura ecológica, que impide el uso de fertilizantes químicos.
En cuanto a las plantas de biogás, es necesario que sean de pequeño tamaño, que impidan la mezcla de residuos agrícolas y ganaderos con otros de carácter industrial que puedan contener otro tipo de contaminantes. Por lo tanto, solo debería permitirse la existencia de plantas de biogás a nivel local, destinadas a gestionar los residuos de las explotaciones agrícolas y/o ganaderas.
En la medida en que estos criterios no están contemplados en el programa para las zonas contaminadas por nitratos presentado por el Departamento nos hace dudar seriamente de su eficacia futura para revertir la situación actual. Más aún, cuando el mismo borrador carece del necesario plan de control de las medidas de obligado cumplimiento que se establecerían en estas zonas, tal como exige la legislación. Sin un control efectivo de las actividades agrarias y ganaderas en estas zonas, resulta imposible revertir la situación de contaminación en la que nos encontramos.
Lo repetimos una vez más. La moratoria es imprescindible. La grave situación de nuestros suelos y acuíferos nos obliga a superar la consideración de que plantas de biogás, macrogranjas, agricultura y ganadería industriales y nitratos son cuestiones no interrelacionadas. Al contrario, precisamos un abordaje integral, ambicioso en favor de nuestros bienes naturales y de nuestro sector primario, absolutamente estratégico, a la hora de producir productos agroganaderos de calidad y sostenible.
Las plantas de biogás son la amenaza de una nueva burbuja. En los dos últimos años se ha producido en Navarra un aluvión de solicitudes para construir plantas de producción de biogás. A las 6 plantas ya existentes, tanto públicas como privadas, habría que añadir la exposición pública de 15 proyectos más de plantas privadas y 2 de promoción pública en tramitación y construcción. De autorizarse todas ellas, se llegarían a las 23 plantas.
Son macroplantas de biogás sin arraigo en el territorio. Producir energía a partir de la materia orgánica como estiércoles, purines y subproductos agroganaderos puede ser una oportunidad para reforzar la economía agraria local. En Navarra ya hay experiencias con buenos resultados. Sin embargo, lo que se pretende con los nuevos proyectos es dar un salto muy peligroso. Lo que viene es la instalación de grandes plantas para tratar centenares de miles de toneladas de residuos, desvinculadas de las necesidades locales agroganaderas, que mezclan residuos agroganaderos y residuos de origen industrial con escaso control, y que además exigen grandes distancias para su transporte y distribución. Este hecho debería despertar todas las alarmas.
Nos prometen energía limpia, pero a un alto coste. Las empresas están utilizando y manipulando interesadamente el discurso de la economía circular y producción de energía renovable. Con ello pretenden ocultar los impactos negativos de su actividad: a) contaminación incontrolada del suelo agrícola y acuíferos a través del digestato que se devuelve al territorio cargado de nitratos y metales pesados, b) el efecto llamada que puede implicar para la instalación de macrogranjas, o c) su escasa contribución a la descarbonización al depender masivamente de combustibles fósiles para el transporte y distribución de residuos a través de grandes distancias.
Denunciamos que tanto la mayoría parlamentaria como el Gobierno de Navarra se están mostrando permisivos e irresponsables. Se han mostrado condescendientes con proyectos empresariales que carecen de experiencia en el manejo de estas plantas. El despliegue de las plantas de biogás se está realizando sin contar con estudios rigurosos sobre sus impactos territoriales, ambientales, sociales y económicos. Al mismo tiempo, la información y participación pública por parte de las diversas instituciones ha brillado por su ausencia, en sentido inverso a los anuncios que se hacen desde ellas por promover y facilitar la participación ciudadana y la gobernanza abierta. Por último, y lo que resulta más temerario, todo este proceso se está abordando sin garantías ambientales al carecer de marco normativo y recursos humanos para el control e inspección de la actividad industrial de alto impacto que representan las macroplantas de biogás.
El malestar es profundo en las poblaciones afectadas. El anuncio de plantas de biogás ha provocado la organización de diversas plataformas populares en Tierra Estella, La Ribera y Zona Media para hacer frente a este modelo industrial de plantas de biogás. A lo largo de 2025 y lo que llevamos de 2026, la movilización en defensa del territorio y del sector primario ha sido constante y contundente. Además de las masivas movilizaciones locales, de forma unitaria se exigió al Gobierno de Navarra una moratoria de 2 años que permitiera abordar la biometanización de manera racional, a partir del conocimiento de las necesidades reales. No es un problema local. Afecta a toda Navarra.
La moratoria descafeinada aprobada por este parlamento en octubre de 2025 con los votos de PSN, UPN, PP y VOX, aguaron los contenidos de la moratoria. Aprobaron una suspensión temporal de los proyectos presentados hasta septiembre de 2026 o, de anticiparse a esa fecha, hasta el momento en que entrara en vigor la nueva normativa foral sobre fertilización orgánica en zonas vulnerables. Al mismo tiempo, trataron de salvar incomprensiblemente dos proyectos que se encontraban en tramitación (Sesma y Arróniz), a pesar de informes que no los avalaban. La organización y presión popular ante las graves deficiencias de dichos proyectos ha obligado a que el Departamento de Medio Ambiente haya tenido que echarse atrás en las autorizaciones concedidas, resolviendo su suspensión por el momento temporal y parcial.
Y ahora ¿qué? Nos encontramos en un momento crucial. En las próximas semanas la llamada moratoria aprobada en este parlamento en octubre del año pasado, puede decaer. Ello supondrá la activación de los proyectos ahora suspendidos administrativamente y el anuncio de nuevos proyectos empresariales, como en Andosilla. Ante esta posibilidad, las plataformas populares consideramos que faltan muchas tareas por hacer, si queremos que la opción de la biometanización se aborde con garantías que no supongan un perjuicio a los territorios y a la viabilidad del sector primario. Por ello, nos dirigimos en esta comisión parlamentaria y al conjunto de las fuerzas políticas y miembros del parlamento que lo integran y también al gobierno de Navarra, para que tenga en cuenta las siguientes propuestas:
1. Moratoria real de dos años
La aprobación de una normativa sobre fertilización orgánica en zonas vulnerables tal y como viene recogida en la moratoria actual no es suficiente. Necesitamos más tiempo para poder abordar la implantación de las plantas de biometanización con garantías territoriales, ambientales y sociales. Ello implica estudio, participación, objetivos claros, normativa, mecanismos de supervisión que en estos momentos están ausentes.
2. Planificación democrática
Es necesario el conocimiento riguroso de las necesidades locales, en base a la participación de todos los sectores implicados. Una planificación que debe priorizar el interés general y el carácter estratégico tanto de la preservación de la calidad de nuestro suelos, ríos y acuíferos como del sector primario a la hora de producir alimentos con calidad sobre cualquier otro interés privado.
3. Apostar por un modelo descentralizado y autosuficiente
Necesitamos un modelo de km 0, que asegure la cercanía entre generación y aprovechamiento de los residuos, respondiendo a las necesidades agroganaderas a nivel local. En aquellas situaciones en que se considere de interés, debe facilitarse la gestión cooperativa de la biometanización y contar con respaldo público para su implementación.
Al mismo tiempo, junto a la producción de energía a partir de la materia orgánica, consideramos prioritario impulsar el compostaje de los residuos sólidos al ser menos dependiente tecnológicamente, más seguro ambientalmente, más económico comparativamente, y más útil para la regeneración de suelos degradados desde un enfoque agroecológico.
Los usos de la energía producida deberán servir para cubrir las necesidades de autoconsumo de la planta, y en función de su capacidad, necesidades del ámbito local.
4. Proteger el suelo y el agua
Las plantas de producción de biogás sólo han de utilizar estiércoles, purines u otros subproductos directamente procedentes de explotaciones agroganaderas. La salud de nuestro suelo agrícola y de nuestros acuíferos hacen necesario evitar la utilización de residuos urbanos, industriales, lodos de depuración, residuos de la industria agroalimentaria, … de origen distinto al agroganadero.
No podemos olvidar que el digestato conservará los contaminantes provenientes de los residuos de los que se origina (metales pesados, fiosanitarios, antibiótico, etc …) con un efecto acumulativo en los suelos.
5. STOP macroplantas
La producción de energía renovable no puede convertirse en excusa para la introducción de grandes empresas y fondos de inversión que buscan exclusivamente el beneficio privado a costa del perjuicio a los territorios. Son negocios depredadores que necesitan del transporte de residuos lejanos, que utilizan residuos de origen industrial, que precisan ser transportados desde muchos kilómetros e incluso desde otras comunidades autónomas, que utilizan combustibles fósiles para su transporte y que no descarbonizan. Además, obligan a desprenderse de las grandes cantidades de residuos producidos después de la digestión de las materias primas recibidas y por tanto se duplica el transporte. Son proyectos insostenibles y contaminadores que no deben tener cabida en Navarra ni en ningún otro territorio.
Se trata de una nueva colonización que explota los recursos locales de suelo, agua y atmósfera, con la manipulación de un discurso pretendidamente renovable.
La mayor parte de las macroplantas de biometanización pertenecen a grupos de inversión privados sin relación con el sector primario. Favorecidos por elevadas subvenciones públicas tanto en su implantación, como en primas a la producción. Deben eliminarse dichas ayudas públicas.
En este sentido, requerimos al Gobierno de Navarra que anule definitivamente las autorizaciones de macroplantas en curso por no cumplirse las garantías y requisitos mínimos para evitar sus impactos negativos en el territorio. Por ello es necesaria y urgente que se apruebe por el parlamento de Navarra una verdadera moratoria de dos años como mínimo, es lo que les pedimos a ustedes, aquí y ahora.
6. Reducción progresiva de las zonas vulnerables de nitratos
La contaminación de suelos y acuíferos amenaza nuestro futuro y la posibilidad de seguir produciendo productos de calidad. Necesitamos reforzar la vigilancia ambiental, promover prácticas para que la gestión de los residuos agroganaderos se realice de forma correcta y sostenible para poder regenerar los suelos, transformar el modelo agroindustrial y reducir la producción de residuos.
Ante ello la administración no puede permanecer impasible. El sector primario es un sector estratégico. Por ello, debiera implicarse con todo tipo de recursos y apoyar al sector para el cambio de modelo agroalimentario que priorice la soberanía, la seguridad alimentaria y el arraigo local. Garantizar la regeneración de los suelos y reducir la sobreexplotación y contaminación del agua, fomentando prácticas de cultivo que reduzcan el impacto negativo en los ecosistemas y garanticen la justicia social para quienes producen nuestros alimentos.
Para finalizar les solicitamos aquí y ahora, que aparte de las dudas o debate que podamos compartir sobre lo que proponemos, nos digan a nosotras y toda la ciudadanía de Navarra, en especial a todo el mundo rural y pueblos más afectados, cuál es su modelo sobre el biogás, qué defienden como propuestas y políticas activas para la defensa del territorio y el sector primario. Somos lo que comemos. Muchas gracias por su atención.