
El miércoles, 1 de julio, Adif Alta Velocidad y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible han anunciado la adjudicación de 6 millones de euros para definir el trazado de 13,2 km de nueva plataforma entre Campanas-Pamplona, el túnel Cizur-AP 15 y la obra civil de la nueva terminal ferroviaria que pretenden levantar en Etxabakoitz.
Este anuncio no supone ninguna buena noticia para Navarra. La máquina de gasto antisocial que está suponiendo el TAV en Navarra suma y sigue: los 6 millones para el nuevo estudio Campanas-Iruña, los 53 millones de euros desembolsados en lo que llevamos de 2026, los 157,7 millones de euros despilfarrados en 2025, … y así hasta llegar a los 1.600 millones de euros que el Comisionado del TAV anunciaba en marzo sólo para el tramo Castejón-Pamplona.
No es una buena noticia porque todo este dinero no está sirviendo para atender a las urgencias del momento y que tan solo el TREN SOCIAL podría atender: urgencia de descarbonización, urgencia de transporte público de calidad, urgencia de conectar personas y pueblos en sus necesidades cotidianas, urgencia de preservar al máximo el territorio y su riqueza natural, urgencia de aprovechar y mejorar lo existente en lugar de despilfarrar y destruir para construir nuevas infraestructuras.
Por último, se ha puesto más en evidencia el desprecio hacia la sociedad navarra. Recientemente más de 260 colectivos suscribían un manifiesto contra el Tren de Alta Velocidad reclamando la paralización de las obras y la defensa de alternativas ferroviarias y de movilidad que prioricen criterios sociales y ambientales. Frente a ello, una vez más, el progresismo del Gobierno de Navarra y el de España prefiere ponerse del lado de los poderes ideológicos y económicos. Para que no avance más esta obra sin sentido, va a hacer falta mucha mayor presencia, presión y movilización social.
