Macrogranjas en el punto de mira

    eu 29 May 2026 - Informes de Sustrai, Macrogranjas

    Una nueva macrogranja de más de 7.000 cerdos pretende instalarse en Corella, pero tanto el Ayuntamiento como una parte importante de la población han mostrado su rechazo al proyecto. La propuesta vuelve a poner sobre la mesa un debate que lleva tiempo creciendo en Navarra: el de la expansión de la ganadería industrial. Este debate se ha intensificado en los últimos meses con las movilizaciones contra los macroproyectos de biogás, estrechamente vinculados a la ganadería industrial. La manifestación celebrada en Pamplona el pasado 10 de mayo, que reunió a más de 1.500 personas, es una muestra de ello.

    Lo que está ocurriendo en Navarra no es un caso aislado. En las últimas décadas, tanto aquí como en el resto del estado Español, el número de cabezas de ganado no ha dejado de aumentar mientras que se reduce el número de ganaderos.

    Todavía conservamos en nuestro imaginario la idea de la granja familiar: unas pocas vacas, ovejas o cerdos bien cuidados que se alimentan de forrajes producidos en la granja, en la que los estiércoles se usan como abono en los campos cercanos y los productos se venden en el mercado local. Sin embargo, estas granjas prácticamente han desaparecido y en su lugar nos encontramos con una forma de producción similar a la de una fábrica. En estas explotaciones se cría una sola especie, a veces incluso una única fase de su crecimiento y están completamente desarraigadas del entorno en el que se encuentran. Los animales consumen piensos elaborados con materias primas que pueden haber recorrido miles de kilómetros antes de llegar al comedero y la carne producida se vende en los mercados internacionales. Esta gran concentración de animales y sus estiércoles en un territorio genera graves problemas de contaminación del agua y el suelo, con impactos en la calidad de vida de las poblaciones cercanas. Por no hablar de los impactos a la salud de la carne producida de este modo y de las condiciones de maltrato a las que son sometidos los animales. Además, se trata de un modelo completamente dependiente de combustibles fósiles: desde la producción de fertilizantes y piensos hasta el transporte de animales, materias primas y productos finales, por lo que contribuyen al cambio climático y son contrarios a la soberanía alimentaria.

    Al mismo tiempo, cada vez son menos las explotaciones gestionadas de manera independiente por familias ganaderas y más las que forman parte de grandes grupos empresariales o fondos de inversión. El resultado es un modelo que produce más carne con menos trabajadores, erosionando las economías rurales y eliminando a los ganaderos independientes.

    La pregunta de fondo que plantea el caso de Corella va mucho más allá de una sola macrogranja. Tiene que ver con qué modelo de producción de alimentos queremos impulsar, quién se beneficia de él y cuáles son sus costes ambientales y sociales para el territorio.

    Algunos datos para Navarra:

    Figura 1. Evolución de la ganadería en Navarra 2010-2025. Elaboración propia, datos obtenidos de https://www.navarra.es/es/web/observatorioagrario/censos-ganaderos

    En las gráficas podemos observar la transformación que ha experimentado la ganadería navarra durante los últimos quince años. Lejos de mantener un equilibrio entre especies, la evolución apunta hacia una creciente especialización en determinados sectores, especialmente el porcino y el avícola. Las gallinas han pasado de algo más de 5.5 millones en 2010 a más de 8 millones en la actualidad. También destaca el aumento del porcino, que supera ya las 850.000 cabezas. Por el contrario, el ganado ovino ha disminuido, pasando de casi 600.000 animales a poco más de 350.000. Una reducción similar se observa en el sector cunícola, que se ha visto reducido a una tercera parte desde 2010. Los censos de bovino y caprino se mantienen relativamente estables.

    En conjunto, los datos reflejan una tendencia hacia la concentración de la producción en aquellas especies asociadas a modelos más intensivos e industrializados, mientras que actividades tradicionalmente ligadas al territorio, como la ganadería ovina, continúan perdiendo peso año tras año.

    En cuanto al número de explotaciones ganaderas, en Navarra existen más de 200 granjas de cerdos con una capacidad superior a 150 Unidades de Ganado Mayor (UGM), lo que equivale aproximadamente a unas 1.250 cabezas si se trata de cerdos de cebo. Asimismo, se contabilizan más de 85 explotaciones intensivas o semiextensivas de ganado vacuno por encima de ese mismo umbral, equivalente a unas 150 vacas, y más de 50 explotaciones avícolas que superan las 150 UGM, lo que corresponde aproximadamente a 15.000 gallinas.

    El umbral de 150 UGM fue propuesto por la Comisión Europea en 2022 al considerar que, a partir de ese tamaño, las emisiones de contaminantes tienen un impacto significativo y deben someterse a controles ambientales similares a los de otras actividades industriales. Posteriormente, se plantearon umbrales más elevados con el objetivo de centrar la regulación en las macrogranjas: 350 UGM para el ganado porcino, 280 UGM para gallinas ponedoras y 300 UGM para gallinas de carne. En Navarra se identifican más de 80 explotaciones porcinas que superan las 350 UGM, así como más de 25 explotaciones avícolas por encima de las 280 UGM, como se observa en el mapa. Esto no implica que las explotaciones por debajo de 150 UGM carezcan de impacto ambiental, pero, dado el peso relativo de las de mayor tamaño, aquí nos hemos limitado a aquellas que superan estos umbrales.

    Algo que resulta especialmente preocupante es la existencia de explotaciones ganaderas que operan por encima de los umbrales fijados por la normativa foral (Ley Foral 11/2000, modificada por la Ley Foral 10/2023), como ocurre en los casos de Arakil, Caparroso y Sangüesa en porcino, así como en varias explotaciones bovinas que superan las 850 UGM. Entre ellas destaca la macrogranja Valle de Odieta, en Caparroso, con 9.020 UGMs (lo que corresponde a más de 10.000 cabezas). Esto se debe a que existen regímenes transitorios y márgenes de aplicación autonómica que han permitido la continuidad de instalaciones de gran escala, lo que pone en evidencia las limitaciones del marco regulatorio de Navarra para contener la expansión de la ganadería industrial. Por ejemplo, la legislación estatal permite que, en determinadas circunstancias, las comunidades autónomas incrementen hasta en un 20% el número máximo de cabezas autorizadas. En Navarra, este incremento se aplica de forma sistemática, sin tener en cuenta las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos ni la capacidad de carga del territorio.

    Las merindades con mayor número de explotaciones porcinas que superan las 150 UGM son las de Olite y Tudela. En el caso de las explotaciones de ganado vacuno intensivas o semiextensivas, la mayor concentración se localiza en la merindad de Pamplona, mientras que, el mayor número de explotaciones avícolas se registra en la merindad de Estella.

    Fig 2. Situación de las macrogranjas en Navarra, por merindades. Mapa de elaboración propia (mas abajo mapa completo online). Datos de ganadería extraídos del Listado individual de granjas y núcleos zoológicos de Navarra publicado en 2025 (https://www.navarra.es/es/agricultura-y-ganaderia/ganaderia/censos-ganaderos).

    En el mapa también se representan las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos, que abarcan casi toda la merindad de Olite, afectando a las cuencas de los ríos Cidacos, Arga y gran parte del Aragón. Parte de la merindad de Estella presenta también esta condición de vulnerabilidad, afectando parte de la cuenca del Ega. En la merindad de Tudela, toda la cuenca del Ebro se encuentra incluida en zonas vulnerables a la contaminación por nitratos. Podemos ver que estas áreas se superponen en gran medida con aquellas que concentran una mayor densidad de ganadería industrial, especialmente en el caso del ganado porcino. Además, coinciden también con la localización de las plantas de biogás ya existentes y con las que están en proyecto. Esto resulta especialmente preocupante, ya que la implantación de nuevas macroplantas podría agravar aún más la delicada situación ambiental debido a la contaminación por nitratos.

    Fig 3. Situación de las plantas de biometanización en Navarra, tanto existentes como en proyecto. Mapa de elaboración propia, mas información.

    Por todo ello, rechazamos la instalación de nuevas macrogranjas así como de nuevas macroplantas de biogás. Queremos que en Navarra se prioricen las pequeñas explotaciones, la soberanía alimentaria y la gestión local de los estiércoles mediante su aplicación en fincas cercanas, favoreciendo así sistemas de ciclo cerrado a pequeña escala. Defendemos la diversificación de especies y variedades, el impulso de modelos de ganadería extensiva o rotativa, tradicionalmente presentes en el territorio y que tienen un papel positivo en el ambiente como la prevención de incendios o la dispersión de semillas y que además proporcionan mayor bienestar animal y carne de mayor calidad.

    Fig 4. Mapa interactivo de las macrogranjas de Navarra. Elaboración propia.