El libro Calidad de Ambientes Interiores, publicado por la Junta de Castilla y León, es una importante guía de referencia para el estudio de la calidad del aire en el interior de edificios. Se puede descargar tanto la primera parte del libro (archivo pdf, 3,1 Mb) que ofrece una amplia introducción al tema, como su segunda parte (archivo pdf, 3,5 Mb), dedicada a diferentes aspectos técnicos mas concretos.
A pesar de su temática especializada en interiores, gran parte del contenido es generalista, y puede aplicarse a la calidad del aire en general. Es el caso de la problemática con las partículas en suspensión, un tipo de contaminante del aire poco conocido, producido en gran medida por los procesos de combustión, y con grandes implicaciones en la salud humana. A continuación os dejamos con unos párrafos del primer libro (páginas 194-195), que informan sobre este aspecto: Sigue leyendo
La Fundación Sustrai Erakuntza y la
La fundación Sustrai Erakuntza ha tenido acceso a la
Actualmente el mercado de la energía es uno de los mayores generadores de beneficios económicos, tras el boom inmobiliario y la promoción de la obra pública. Este éxito es causa y consecuencia para la justificación de proyectos cada vez de mayor envergadura, con costes ambientales y sociales crecientes que se hacen patentes en nuestros territorios: centrales térmicas, líneas de alta tensión, proyectos hidráulicos, trenes de alta velocidad… y la amenaza siempre presente del fomento de la energía nuclear, paralizada por el momento tras el desastre de Fukushima.
La Fundación Sustrai Erakuntza ha tenído acceso a la documentación para la construcción de una planta de combustión de biomasa en Orkoien para producción de electricidad. 
La
La Fundación Sustrai Erakuntza ha presentado recientemente un
Biomasa es todo material de origen biológico, orgánico, excluyendo aquellos que han necesitado miles de años para su formación en yacimientos geológicos: carbón, petróleo y gas. En la combustión de la biomasa se considera oficialmente que las emisiones tienen “el balance neutro de CO2”. Realmente sí se produce CO2 como resultado de la combustión de la biomasa, pero esto se considera así porque el CO2 que se libera es el CO2 que absorben y liberan continuamente las plantas y los árboles para su crecimiento, y no es el CO2 capturado en el subsuelo a lo largo de miles de años y liberado en un breve espacio de tiempo como ocurre con los combustibles fósiles.