
En estos tiempos de fin de legislatura en Navarra, sigue estando pendiente el modelo y el modo en que debe realizarse la implantación de las plantas de biometanización en nuestra tierra. Retrocediendo en el tiempo, la actuación inicial de las instituciones, tanto locales como del Gobierno de Navarra, no pudo ser más desacertada. Opacidad, permisividad, discrecionalidad y carencia de criterios ordenadores ante la llegada de proyectos de grandes plantas de biometanización. Todo ello provocó la organización de plataformas populares en pueblos de Tierra Estella, Zona Media y Ribera para dar cauce a la incertidumbre y enfado ante imposiciones carentes de legitimidad social.
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